Yo soy de la primera generación en la que se llevó a la práctica la inmersión lingüística. Me cogieron de los tobillos al nacer y me sumergieron, así hasta que acabé COU. Y luego dos sumergidas más en la facultad, entre estertores y sofocos. Lo consiguieron.
La única parte de mi cuerpo que habla ahora catalán son los tobillos.
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