martes, 5 de marzo de 2013

CIENTO VEINTITRÉS

     Doy marcha atrás
     hasta que me doy cuenta
     de que es invierno aquí.
     Y hace frío en tus brazos,
     a pesar de que intentas abrigarme.

Fueron tantos los sueños y tanto calor hubo
que ahora en el desarraigo siento el grito
y paso tanto frío como tristeza.

     Doy marcha atrás.
     Porque las palabras son simples.
     Doy marcha atrás
     hasta que me doy cuenta
     de que es invierno aquí.
     Y hace frío en tus brazos.
     Hace frío en ti.

Quizá no podamos,
o no debamos describir esta costumbre
de tenernos y de sabernos y amarnos
siempre. Para que no duelan tanto
los errores.

     Doy marcha atrás,
     y me detengo en el único lugar
     donde tú y yo (tú, y yo) seguros
     y de la mano quisimos, con osadía,
     saltar a un vacío en el que aún
     estamos cayendo.

Y no sé si nos parará el suelo
o nosotros suspendidos del aliento.

4 comentarios:

  1. Sé que soy una bocas, pero soy asmática, así que no te enojes conmigo. Me gustan los trenes por su traqueteo, siempre están moviéndose, como nosotros debemos. Da para atrás cuanto quieras, visualiza una fotografía perfecta y rompe, rompe, rasga esa fotografía, mírala rota, consigue que no duela nada. Y sigue en tu vagón hacia delante, y ten la certeza de que eres lo más bonito del mundo.
    -Ya sé, me meto en todo-
    Cariños,

    Nená

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    1. Gracias, Nená. Si es por romper, eso sé hacerlo.

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  2. Respuestas
    1. Hola Francisco. Hace frío en todas partes, en realidad.

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